El bajorrelieve es una técnica artística usada por la humanidad desde hace siglos, plasmada a través de la escultura y la arquitectura, pero también como parte de propuestas más vanguardistas de la pintura y las artes visuales en general. Esta técnica sirve para dotar de vida tridimensional a las superficies planas, generando contrastes, profundidad y sombras.
Al trasladar este concepto a un ámbito acústico, utilizado como metáfora y como juego de palabras, el proyecto Bajorrelieves explora los paisajes sonoros
generados a partir de grabaciones de campo y procesos electrónicos, y los relaciona con música instrumental generada por instrumentos relacionados con frecuencias graves, como lo son el bajo y el contrabajo eléctricos. Es como pintar en el aire con sonido, usando este mismo como un lienzo, apelando a la memoria y a la imaginación; los paisajes sonoros tomados y reconstruidos desde la naturaleza misma, los ruidos citadinos y la abstracción sonora generan que nos transportemos con nuestra mente a diferentes lugares por medio de las resonancias, ruidos y notas que tienen un impacto psicoacústico.

Este proyecto surge de una investigación creativa y artística acerca de los sonidos y sus límites como material propicio para la música. El paisaje sonoro es un concepto que llamó mi atención por sus posibilidades artísticas y performáticas. Es una idea propuesta por Murray Schafer, en uno de tantos intentos llevados a cabo durante el siglo XX para trascender la concepción dicotómica previa entre sonido musical y ruido. Consiste en prestar atención al entorno acústico que nos rodea, ya sea en las caóticas ciudades, los bosques, las selvas, el mar, y en general todo ambiente que genere una huella acústica particular y determinada, ya sea de forma artificial o en ecosistemas naturales y sociales.
Aunado a esto, algo que motiva mi creación es poder encontrar la lógica dentro del movimiento. Para un dialéctico materialista como Georg Lukács, hay una diferencia entre la vida cotidiana y la vida auténtica, estando esta última intrínsecamente relacionada a la filosofía y el arte. Para Lukács, existe una especie de muralla china que divide ambas. Yo podría decir que mi manera de vivir esa muralla está relacionada con la forma en que Walter Benjamin veía la obra de un Baudelaire inmerso en la vida diaria de una ciudad; siendo uno de los primeros artistas en plasmar esa experiencia alienante de vivir rodeado de grises edificios y banquetas, llena de gente con prisa. Bajorrelieves es una forma de enunciar esa separación, de hacerme consciente de la ausencia de naturaleza en mi vida y sobre todo de la profunda admiración que siento hacia la gente con una relación intrínseca con su entorno vivo, por ejemplo, los pescadores que conocen el viento y descifran como si fueran mensajes las nubes, las estrellas y las mareas; o quienes escuchan con una claridad ancestral el vaivén de las hojas de los árboles en los bosques y saben de qué especies se trata; o los cantos de las aves y los ciclos vitales con los que ciertos pueblos conviven, junto a otros animales, frutos y plantas. Parte de hacerme consciente de ello me ha hecho tener claro que dependo de un automóvil en la ciudad para transportar mis instrumentos en una ciudad creada para los autos y no para las personas, así como dependo del plástico y de las telecomunicaciones, de lo que me han dicho toda mi vida que es el progreso y la civilización, y lo que ahora me dicen que es el futuro al que nos dirigimos, y ya no solo eso, también debemos acelerarlo.
Por eso, las composiciones que forman parte de este proyecto artístico, pretenden dar cuenta de todo lo anterior. La Retórica de las Aves, una pieza que primero surgió como una composición para ensamble de jazz, la he transformado para que sea un diálogo con sonidos que he recopilado de aves citadinas, que son un eco remanente de los antiguos bosques y valles, de las migraciones, de los cambios. Sargazo hace referencia a un alga que nosotros hemos empezado a ver como un problema debido a que ha llegado en gran magnitud a las costas del caribe mexicano y otros países cercanos, lo que afecta al turismo y a la pesca, y también está cambiando los ecosistemas marinos al trastornar factores como la luz, que ya no llega a los corales, y por lo tanto, se modifican los niveles de oxígeno en el agua. Esta pieza surgió del documental con el mismo nombre realizado por la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM (disponible en línea aquí). El Imperio Luciérnaga hace referencia a un imperio en decadencia, esa luz que se apaga como ha expresado Borges, mientras nosotros encendemos más y más luces, alimentados de más y más watts, y la vida de pequeñas criaturas luminosas en los bosques del centro del país se ve directamente afectada. Agradezco también a la DGDC de la UNAM por las grabaciones de campo que he utilizado para crear la pieza Chamela, esa selva en el este del país, una de las últimas, que una mitad del año se seca y la otra mitad reverdece y se llena de vida; digna metáfora de la lógica del movimiento, y una razón de por qué, a final de cuentas, es tan bello y auténtico intentar enunciar y descubrir esa lógica por medio del arte, aunque a veces parezca algo completamente inútil…


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